IDIOMA EN BOLIVIA
En Bolivia, son hablados el español, quechua, aimara, guaraní y variedad de lenguas indígenas de menor uso. Durante el Censo 2001, el 47% de la población declaró hablar alguna lengua indígena, mientras que el 36% la tenía como lengua materna. El 33,2% de la población era bilingüe, en contraste del 11,6% de monolingües indígenas y el 49,8% de hispanohablantes monolingües.
En el altiplano y las regiones subandinas, los idiomas hablados son el aimara y el quechua sureño, además del chipaya. En la región oriental de los llanos, hay una mayor diversidad de lenguas indígenas (cerca de 33) , aunque habladas en menor proporción dentro de las localidades étnicas y algunas al borde de la extinción. Entre estas lenguas se encuentra el chiriguano (o boliviano oriental) y el sambá (o boliviano occidental).
Conforme a la Constitución Política del Estado, vigente desde el 7 de febrero de 2009, Bolivia reconoce 37 idiomas oficiales, incluyendo además del castellano todos los idiomas de las naciones y pueblos indígenas originario campesinos de Bolivia, señalados en el Art. 5 de la Nueva Constitución Política el Estado:
Artículo 5.
I. Son idiomas oficiales del Estado el castellano y todos los idiomas de las naciones y pueblos indígena originario campesinos, que son el aymara, araona, baure, bésiro, canichana,cavineño, cayubaba, chácobo, chimán, ese ejja, guaraní, guarasuawe, guarayu, itonama, leco, machajuyai-kallawaya, machineri, maropa, mojeño-trinitario, mojeño-ignaciano, moré, mosetén, movima, pacawara, puquina, quechua, sirionó, tacana, tapiete, toromona, uruchipaya, weenhayek, yaminawa, yuki, yuracaré y zamuco.
II. El Gobierno plurinacional y los gobiernos departamentales deben utilizar al menos dos idiomas oficiales. Uno de ellos debe ser el castellano, y el otro se decidirá tomando en cuenta el uso, la conveniencia, las circunstancias, las necesidades y preferencias de la población en su totalidad o del territorio en cuestión. Los demás gobiernos autónomos deben utilizar los idiomas propios de su territorio, y uno de ellos debe ser el castellano.

Listado de los 37 idiomas oficiales
Aymara
Araona
Ayoreo
Bauré 532px-Pueblos_originarios_de_Bolivia.png
Besiró
Canichana
Castellano
Cavineño
Cayubaba
Chácobo
Chimán
Ese Ejja
Guaraní
Guarasuawe
Guarayu
Itonama
Leco
Machajuyai-kallawaya
Machajuyai-kallawaya
Machineri
Maropa
Mojeño-trinitario
Mojeño-ignaciano
Moré
Mosetén
Movima
Pacawara
Quechua
Sirionó
Tacana
Tapiete
Toromona
Uruchipaya
Weenhayek
Yaminawa
Yuki
Yuracaré
Zamuco



Los aymaras
Se asocian a sí mismos como la civilización centrada en Tiwanaku, aunque Tiahuanacu es una cultura anterior a ellos. Hay evidencia lingüística que sugiere que los aimaras provinieron de más al norte, ocupando la comuna de limache como la meseta del Titicaca después de la caída de Tiahuanaco. No se han encontrado evidencias de la comuna de limache o de habitantes de la civilización de Tiahuanaco que tuvieran lenguaje escrito.
También se denominan "tatas" o "taras".
El territorio tiwanaku fue fundado aproximadamente en el 200 a. C., como una pequeña villa, y creció a proporciones urbanas entre el 300 y el 500, consiguiendo un importante poder regional en el sur de los Andes. En su máxima extensión, la ciudad cubría aproximadamente 6 km², y tuvo una población máxima de unos 40.000 habitantes. Su estilo de alfarería era único, del encontrado hasta 2006 en Sudamérica. Una característica importante son las enormes piedras que se encontraron en el lugar; de aproximadamente diez toneladas, las cuales ellos cortaban, le daban forma cuadrada o rectangular y esculpían. Colapsó repentinamente aproximadamente en 1200. La ciudad fue abandonada y su estilo artístico se desvaneció.
Desaparecido el Imperio Tiwanaku, la región quedó fragmentada y fue ocupada por etnias aimaras. Estos aimaras se caracterizan por sus necrópolis compuestas por tumbas en forma de torres-chullpas. Existen también algunas fortalezas denominadas pucaras.
Aimaras con trajes e instrumentos típicos.
El modelo por el cual se regulaban estas etnias es el de verticalidad o control de los diversos pisos ecológicos que sostienen su economía de subsistencia. Ningún grupo humano necesita tanto de sus relaciones con la costa y con los valles como los pueblos aimaras del altiplano, por esta razón cada centro de la puna controlaba por medio de la colonización de zonas periféricas situadas a diferentes alturas y con climas varios.
A mediados del siglo XV el reino Colla conservaba un extenso territorio con su capital Hatun-Colla. El inca Viracocha incursiono en la región, pero quien la conquisto fue su hijo Pachacútec, noveno Inca.
Así como al norte se encontraban los collas, al sur estaba la Confederación Charca que tenía dos grupos: Los Carangas y Quillacas en torno al lago Poopó, y los Charcas que ocupaban el norte de Potosí y parte de Cochabamba. Ambos, Charcas y Collas eran de habla aimara.
La cultura material de los Carangas presenta extensas necrópolis o chullpares algunos de los cuales conservan todavía restos de pintura en sus muros exteriores. Una vez que los carangas fueron conquistados por los incas, Huayna Cápac los llevó a trabajar al valle de Cochabamba como mitimaes.
El señorío denominado Charca, al que estaban adscritos Cara-caras y Chichas, fue conquistado por los incas en tiempo de Túpac Inca Yupanqui y llevados a la conquista de Quito. Por su parte el pueblo de los Cara-cara era tan belicoso como el Charca y aún más, en su territorio tienen lugar aun hoy en día luchas denominadas "T'inkus".
El Inca Lloque Yupanqui inició la conquista del territorio aimara a finales del siglo XIII, la que fue continuada por sus sucesores hasta que a mediados del siglo XV fue completada por Pachacútec al derrotar a Chuchi Kápak. De todas formas se cree que los incas tuvieron una gran influencia de los aimaras por algún tiempo, ya que su arquitectura, por la cual son muy conocidos los incas, fue claramente modificada sobre el estilo Tiwanaku, y finalmente los aimaras conservaron un grado de autonomía bajo el imperio Inca[cita requerida]. Posteriormente los aimaras del sur del Titicaca se rebelaron y tras rechazar el primer ataque de Tupac Yupanqui este volvió con más tropas y los sometio.
Su población se estima en 1 a 2 millones de personas durante el Imperio inca, eran el principal pueblo del Collasuyo, ocupando todo el oeste de Bolivia, sur de Perú y norte de Chile. Tras la conquista en menos de un siglo se redujieron a cerca de 200.000 sobrevivientes, o menos. Tras la independencia su población empezó a recuperarse.
En la actualidad, la mayor parte de los aimaras viven ahora en la región del lago Titicaca y están concentrados en el sur del lago. El centro urbano de la región aimara es El Alto, la ciudad de 750.000 habitantes, que colinda con la sede de gobierno de Bolivia, La Paz. Además, muchos aimaras viven y trabajan como campesinos en los alrededores del Altiplano. Se estima en 1.600.000 a los bolivianos aimara-parlantes. Entre 300.000 y 500.000 peruanos utilizan la lengua en los departamentos de Puno, Tacna, Moquegua y Arequipa. En Chile hay 48.000 aimaras en las áreas de Arica, Iquique y Antofagasta, mientras que un grupo menor se halla en las provincias argentinas de Salta y Jujuy.
El aimara utilizó un tipo de proto khipus, sistema nemotécnico de contabilidad básica común a varios pueblos precolombinos, como los de Caral-Supe y Wari (anteriores a los aimaras), y los Incas. No existen evidencias que hayan tenido lenguaje escrito, a pesar de que algunos, como William Burns Glyn, sostienen que los khipus incaicos pudieron ser una forma de ello.